jueves, 31 de mayo de 2012

Neuronas en huelga.

A exactamente 34 horas de saber si puedo ser una orgullosa preselectivitana o una enfurecida suspensa para septiembre no se me ocurre otra cosa que desvariar (para no variar). Será porque son momentos que nunca vuelven, incertidumbre total, porque habrá más exámenes y más cursos que sacar, pero dudo que ninguno sea tan decisivo como es para mí obtener este en Junio. Porque implica el verano que tanto tiempo llevamos esperando, implica poder tirarme en la cama a escribir, a escuchar música, simplemente a mirar el techo, salir a la calle y hacer mil fotos, y no tener preocupaciones de si tendré tiempo de subirlas o si por el contrario hasta me olvidaré de ellas.
Mañana es el examen final de dibujo técnico, y estoy tan sumamente cansada de todo que soy incapaz de estudiar más, he optado por la opción fácil, la opción de ir tan solo a la tercera evaluación, por pura pereza de tener que estudiarme todo el curso en una sola tarde. Tal vez no saque un nueve, ni un diez, pero si consigo subir del siete al ocho, seré feliz. Porque con el paso del tiempo te vas dando cuenta de que no somos un número, ni una nota, ni tan siquiera un nombre que de hecho carece de sentido. Ante todo somos personas, y si algo he aprendido de la filosofía es que el hombre tiende a ser feliz, de un método u otro, siempre busca y acaba encontrando un camino. Y habrá algunos que digan, venga, un último empujoncito ve a por el diez en la asignatura... pero sinceramente, no puedo más. Necesito descansar dos días para poder coger con fuerzas (espero) la semana prepau.
Somos personas rodeadas de personas que a su vez están con más personas. No diré infinitas porque los ochos tumbados son imaginarios, no tienen sentido lógico ni real, es un absurdo. Si x tiende a infinito, infinito se acabará secando, lógico, ¿no?. Y si esas personas que rodean a otras las oprimen y se empeñan en controlarlo todo, acaban secando a la persona.
La venganza, la envidia, el odio, la falsedad... Tantas cosas secan a las personas.
Y cuando alguien me dice que de vez en cuando debería tener más maldad, saber devolver los golpes bajos... Me da miedo, porque yo no quiero ser eso. Sinceramente me da igual el mundo, me da igual lo que alguien me pueda hacer, me parece ridículo estar pendiente y planeando como tomar venganza por algo que te hayan hecho. Tengo muy buena memoria, soy de las que aunque no son vengativas no olvidan. Sé que algún día algo pasará, y yo tendré la oportunidad de tomar la "venganza", pero si hay algo sabido es que la venganza es un plato que se sirve bien frío, por sorpresa, cuando nadie se lo espera. No, no la busco, no, tampoco tengo planeado hacer nada conscientemente que pueda perjudicar a nadie. Pero el futuro es incierto y nadie sabe que podrá pasar, tal vez las tornas cambien y mi mente se vuelva retorcida, no lo sé. Pero si algún día decido ser vengativa, preferiré las revanchas como los helados, bien fresquitos, que sobretodo en verano saben mejor.
Y bueno, que esta entrada es cada vez más ilógica, pero no me apetece ir a dormir, ni tampoco estudiar más. Y tal vez me mandéis a paseo, pero mis neuronas me han pedido vacaciones anticipadas por un par de días y además estoy tecleando sin música, se me hace muy raro.
En unas cuantas horas más, después de recibir las notas, y saber si llorar de alegría o de rabia, llegará la graduación. Ese momento de ponerse todo lo mona que no te has podido poner los sábados desde los hace casi dos meses que llevas sin salir de fiesta, es momento de reír, olvidar lo malo y pensar en lo que vendrá, en Italia, el sol, las ruidosas y armónicas tormentas de verano... la felicidad. Será momento de olvidar que viene de visita la selectividad, porque habiendo sobrevivido a este infernal curso... hasta la pau parece un paseíto.
Pero no me extenderé más, porque se hace tarde, y cada vez me vuelvo más marmota. Necesito dormir todo lo que no he dormido a lo largo del curso, y hacer todas las cosas que he dejado sin empezar o a medias.
Porque... maybe it's not my weekend, but it's gonna be my year.
Las entradas para visualizar mi felicidad próxima siguen en venta (las regalo, quiero decir), interesados pregunten en un comentario regalándome su sonrisa. Será un espectáculo digno de presenciar, espero no tropezarme con los tacones, ni con mi ego, que algún día tendrá que dejarse ver (tarde o temprano).
Buenas noches y dulces sueños.
No me odiéis mucho, o sí, hacedlo. Me es indiferente.
 Pero sed felices, que es lo importante.
Andd-


& don't forget to smile=)

lunes, 28 de mayo de 2012

La gente no se da cuenta, pero la soledad está subestimada.

La siguiente es una obra de ficción. 
Cualquier parecido con algún personaje vivo o muerto es mera coincidencia.
 Especialmente contigo, Jenny Beckman.         Perra.

[500] days of summer


3:36 de un lunes que promete ser fatídico.
Tras un fin de semana improductivo y con sorpresas llega el momento de asumir que mañana hay examen de matemáticas y no tengo ni idea de nada. Definitivamente, soy una negada.
El final está ya muy cerca, casi puedo tocar la libertad con la punta de mis dedos. Porque tengo unas ganas infinitas de mandar todo a paseo y olvidarme del mundo. Ganas de olvidar las montañas de apuntes, de borrar de la memoria nombres, fechas, fórmulas, leyes y, ¿por qué no? también personas, que eso ya cuesta más porque hacen lo posible por seguir ahí.
Y los cambios son inminentes, hace dos días estuve mirando las primeras residencias universitarias... UNIVERSITARIAS, qué rápido ha pasado el tiempo. Parecía que fue ayer cuando entré por primera vez en mi instituto, con miedo y unas tremendas ganas de ser feliz, siendo una completa desconocida y con tan solo dos caras reconocibles de mi pasado. Y mirando el presente veo que aquel miedo desapareció en seguida, porque me encontré con varias de las mejores personas que he conocido en la vida. Y han sido los dos mejores años de mi adolescencia, probablemente. Tengo recuerdos que jamás se borrarán, inmortalizados con fotos, tengo fechas, viajes, chistes, sonrisas, sueños, movidas, alguna rayada sin importancia, y, sobre todo, lecciones. Porque en esta vida no todo está en los libros, ahí nadie dice que las apariencias engañen, ni que tu espalda es el mejor lugar donde alguien podrá decidir clavar un cuchillo para acordarse de dónde lo pone, tampoco qué hacer cuando ves que hasta quien te parezca una buenísima persona se reirá de ti en cuanto se presente la ocasión. Y recordando los dos últimos años me entran unas increíbles ganas de que llegue ya el dieciséis de junio, el viaje a Italia, donde seguramente encontraré nuevos recuerdos que añadir a mi colección. Antes de eso vendrá la graduación, la segunda de toda mi vida. No será tan ñona ni emotiva como aquella de cuyo discurso fui coartífice, pero sin duda estará acompañada de los mismos o más buenos recuerdos. Porque ha habido cosas y personas que no han merecido ni merecen la pena, desde el primer día hasta el último. Y eso, amigos, es una lección de vida. Pero todas los buenos amigos, las risas y las experiencias vividas consiguen ocultar los manchurrones de tinta que ensombrecen mis memorias.
Después vendrá el verano, la relajación total, espero. Y en él confío que llegarán las buenas noticias de admisión en Arquitectura para el próximo curso.
Llegará el momento en que cumpla los dieciocho, ese día en que por mucho que me guste soñar e imaginar todas las sorpresas que podrían pasar, será uno más de tantos.
Y vendrán las fiestas de este extraño lugar donde vivo, será momento de saltar, bailar, cantar hasta quedar afónicos, de ser felices.
Luego vendrá el momento de salir de aquí, de instalarme en mi nueva ciudad, de enfrentarme al primer día de clase, a infinitas caras desconocidas... Y aquí es donde yo quería llegar. Futuro, no te temo. Porque si en dos años he sido capaz de ser tan feliz con gente cuyos nombres no había oído nombrar con anterioridad, en los cinco próximos no va a ser menos.
Pero basta ya de pensar en el futuro, de imaginar todo lo que pasará y lo que no. Porque no hay mejor modo de allanar su camino que dedicarnos a vivir y disfrutar el presente. A ser felices sin importar lo que pase, a no devolver putadas porque eso sería rebajarse niveles de patetismo repelente, a no dejar que las parafernalias ajenas te afecten, porque tú misma sabes que te dan absolutamente igual.
Es el momento de ser feliz, de salir adelante como has hecho durante casi dieciocho años. Es el momento de cerrar puertas a quien no lo merezca, para que al abrir nuevas no haya corriente y se cierren dando un fuerte portazo. Es el momento de olvidar y pasar de perdonar. Es el momento de ser tú, sin importar lo mucho que se puedan reír los dos o tres gilipollas de turno a los que les importe. Porque, sinceramente, me resulta patética la gente que no tiene nada mejor que hacer que reírse de los demás. Que os jodan y que te jodan. Aquí tienes la entrada que tanto esperabas.
Y bueno, si alguien quiere darse por aludido, el inicio de la entrada es una frase de una gran película. Podéis sustituir el Jenny Beckman por vuestro nombre, y el "perra" por el insulto que más os corresponda, aquí no seré yo quien juzgue a nadie, lo dejo a vuestra libre elección.
Y tras media hora de desvaríos intuyo que me voy a ir a dormir y le van a dar por donde nunca le toca el sol a las matemáticas, a las sorpresas de hoy, y al mundo.
Y bueno que os dejo con la intriga de qué sorpresas hablo, algo que contaré mañana a su_rubita_17 y que considero que a nadie más le importa. Pero vamos, que tienen que ver mucho la imagen que a partir de ahora habrá en mi mente cuando algo suene a "hija de puta", "colipoterra" y demases.
¡Que os peteeeen!
Con amor y muchos smiles.







the moment of truth and the moment to lie
The moment to live and the moment to die
The moment to fight, the moment to fight, 
to fight, to fight, to fight 






A warning to the people, the good and the evil.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Keep calm and carry on (:

Felicidad, que bonito nombre tienes (:
Sí, estoy en segundo de bachillerato, en la recta final del curso, a dieciséis días de que acabe la pesadilla. Y a pesar de ello estoy felicísima. Será el buen tiempo, el no haber tenido séptima hora de física hoy, tal vez el empezar a tener las cosas claras después de tanto tiempo.
Y sí, el estrés aumenta y me mata, pero mis dos ratos felices al día no me les quita nadie, primero, el volver del instituto, hacerme un moño bien alto y ponerme ropa fresquita, y tirarme en el sofá a olvidarme del mundo con música bien alta. Y segundo, el rato de gimnasio en que mi cerebro desconecta y no existen preocupaciones, solo un reto conmigo misma. Y no hay nada más. Y si te dices, venga, tú puedes, acabas pudiendo, sin importar lo que te digan. Y si quieres olvidarte del mundo y de tus problemas también lo consigues. Bueno, esta teoría se aplica tanto al gimnasio como a la vida real.
Porque nos esforzamos en hacernos creer que no seremos capaces de algo, pensando que así nos estresaremos y nos saldrá todo mejor; cuando en realidad la mejor medicina es decirte, respira, cierra los ojos, sonríe y adelante. Que los tiempos serán malos solo si tú te convences de que lo son, porque si lo intentas puedes encontrar una lucecita que parpadee, por muy poco que sea, que te anime a seguir adelante.
Y ahora estoy feliz, con poco tiempo libre, pero empleándolo en no dejar que la sonrisa desaparezca. Y las pocas horas de sueño me van dejando derrotada, y la acumulación de exámenes me agobia, y el pensar que la nota no me llegará me mata. Pero eso no es una opción válida, porque si queremos algo tenemos que ir a por ello, todo esfuerzo tiene su recompensa, ser pusilánimes no sirve de nada.
Finalizo ya la breve entrada, deseando a mi rubita preferida que le haya ido muy bien en biología (como siempre, vamos) y supongo que despidiéndome hasta por lo menos la graduación, claro que nadie lo echará de menos, pero estos ratillos escribiendo me dan la vida.
Sed felices, y no olvidéis que tengo entradas reservadas en primera fila para todos aquellos que confían en que no pueda con todo y me rinda, vosotros tendréis pase vip (y de hecho lo tenéis) para ver lo rápido que me levanto.




¿Qué importa lo que digan o piensen los demás? Lo importante de la vida es disfrutar ;)

&Don't forget to SmiLe (:

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